sábado, noviembre 07, 2009

9 Songs: Interludio

Hola a Todos, si, si ya sé que estamos en Noviembre y apenas les cuento de Abril, pero estaba en el dilema del misterio y el problema, ahora con algo de paz mental puedo dedicar un tiempo a ponerlos al día.

Aunque en este momento se repite una ola de contagios de la influenza AHLNL -gracias profesora Elba- jajajaja, el primer brote e inmovilización de la enorme ciudad de México Fue justo cuando invite de nuevo a Dd a salir, era como una salida para ver que mas había en ella que pudiera resultar en uno de estos relatos, y para tener un muy buen rato con ella.

Y como todo en mi vida, cuando lo planeo sale mal y cuando no peor, justo al llegar a su casa recibí la llamada de mi Socio -probable ex-socio- quien sumamente afligido pedía que me comunicara con alguien que le pudiera conseguir un antiviral pues aparentemente su hija presentaba un cuadro de gripe porcina, para al final decirme que el único sitio que aún tenía dosis disponibles era una farmacia en Cuautitlán Izcalli-tan afligido para nada-, a solo 30 minutos de la casa de Dd, así que cuando salió de su casa le explique un poco la situación e insinué ligeramente que sería muy prudente si dejábamos la salida para mejor ocasión pero ella decidió acompañarme por las drogas y llevarlas al hospital donde estaba internada la hija del socio, durante el viaje divagabamos sobre diversos temas, como su fobia a los médicos y hospitales o del terrible calor sin ningún orden en particular fluyendo solamente, hasta que hicimos escala en una farmacia para ver si conseguíamos antes las drogas, sin éxito sólo obtuve mal servicio y el agobio de la gente que en hordas llenas de pánico buscaban cubrebocas y alcohol "en gel".

Seguimos el camino, hasta el punto donde tuve que bajar del auto a pedir indicaciones, y unas calles mas adelante llegué a la farmacia, pedí dos tratamientos y regresé al auto para ir al hospital, que después de 40 minutos de mas charla divagatoria llegamos al hospital McDonalds (Angeles del Lindavista) y aún en contra de su voluntad le pedí a Dd que me acompañara, ya que su opción de quedarse en el auto me resultaba aberrante. Entramos a buscar al socio, en el elevador dos médicos con cara de angustia y desesperanza hacían comentarios codificados, según ellos, respecto a sus pacientes con cuadros clínicos de influenza. salimos del elevador y nos proporcionaron unos cubrebocas para ingresar a la habitación de la posible infectada, la tensión en el piso era dramática, la joven infectóloga se trataba de comunicar a los números de la SS para reportar los dos posibles casos de influenza porcina, yo ingresé a la habitación de la hija de mi socio -ya que el había tratado de conseguir material de muestreo para las pruebas diagnósticas- de acuerdo a las pruebas de laboratorio era más posible una infección bacteriana que viral, después de restarle importancia a su condicion y explicandole que los médicos estaban haciendo un gran trabajo -cuando hay que mentir también puedo ser bueno- esperé a que regresara el socio para entregarle las drogas, para ese momento ya le habían pedido otra prescripción que acordé buscarlas de regreso a casa.

Regresamos al anochecer, después de un desgastante día y una cita sumamente bizarra así que nos tuvimos que brincar la rueda de la fortuna, el algodón de azúcar y fuimos directo a la casa de los espejos y mientras nos observaba en los reflejos me dí cuenta del enorme potencial que tenía mi actual chica de conciertos, un balance interesante de inteligencia emocional, candor y espíritu libre que podría funcionar para experimentar una pequeña serie de transmutaciones para tener relaciones interpersonales medianamente normales con una mujer no-problema, o casi porque mi chica de concierto salía de manera informal con alguna otra persona. En un suspiro pude mirar el interior de sus enormes ojos azules la intención de avanzar mas lo me dio permiso para proponerle la idea de ser mi sujeto de experimento, pactamos un par de semana para que lo meditara y pusiera sus asuntos en orden de tal suerte que pudiéramos vernos con relativa libertad bajo las reglas que ella quisiera y pudiera jugar (eso si fue jugar con su mente).

La cálida noche nos acompaño hasta su casa, nos despedimos para unirnos al encierro del resto de la ciudad, quizá...