lunes, julio 21, 2008

La venganza de Ren


Hola,

La semana pasada estuvimos trabajando en el plan del proyecto de la calle de papel, mucho trabajo y poca diversión para mi socio, yo me entretuve complicandome la vida con nimiedades.

Quizá les he contado acerca de una amiga que vive en Jalisco, si no le hice por alguna razón ahora le informo, ja. En una de nuestras frecuentes charlas me comentaba que una vez mas llegaría en la misma fecha que los años anteriores el día de su cumpleaños, yo, fanatico de los cumpleaños le di un poco el avión, mientras me detallaba los planes del festejo se tiraba al piso deseando inutilmente un Chihuahua, dentro de mi obnubilado cerebro pensé "es un perro nada mas" así que le dije que si para el día de su cumpleaños no se lo regalaba nadie veríamos. Después de eso me olvidé incluso del día de Cumpleaños de Lola. Justo un día después de su cumpleaños me la "encontre" en la red y me recrimino la "terrible" falta que implicaba olvidar su onomástico, estaba medio ocupado ese día así que le dí un poco el avión y le dije que vería lo de su perro considerando que podría comprarlo por la red en su ciudad y que lo recogiera en el sitio, o en su defecto lo podría conseguir aquí llevarselo de vuelta cuando viniera visitarme.

La busqueda resulto infructuosa, bueno no en realidad pero pagar 20 mil pesos por un perro siempre se me ha hecho una cuestión de negocio mas que de placer, así que descartando las opciones dejé que el tiempo hiciera su trabajo hasta que el mensajero de Sand anunciaba que deseaba deshacerse de dos chihuahuas, rápidamente me puse en contacto y negociamos por un precio bastante justo para ambos. Quedamos en que me lo llevaría al trabajo dos días después, para verlo y en su caso concluir la transacción. El día llegó y justo antes de ir a trabajar me avisaron que tenía que cubrir a uno de mis primos en otro negocio, si su número a la mano me pude conectar a mi mensajero para buscar a Sand y decirle que no llevara al can en cuestión hasta unos días antes de que Lola llegara a visitarme.

Pasaron dos semanas y el fin de semana en el que Lola vendría a visitarme, aunque los planes de trabajo me impedían atenderla como se merece así que cancelamos su visita, sólo le avisé a Sand para que me llevara al perro y enviarlo por paquetería a Guadalajara, despúes de eso investigué el trámite para mandarlo, sencillo, relativamente, sólo hay que ponerlo en una jaula de transporte, conseguir un vuelo equipado para llevar al perro y llevarlo hasta el aeropuerto para embarcarlo.

Me llevaron al cachorro en cuestión un macho color Blanco con manchas color cafe, Había poco trabajo, asi que escuche atentamente las indicaciones y cuidados del perro, encargué con una de mis subalternas al perro mientras pagaba a la dueña el importe del perro. Busque una caja y confinamos al perro durante una hora al cuarto designado para articulos de limpieza. Después lo envié al veterinario para que le recortaran las garras y ve la posibilidad de hospedarlo una noche alli. Mi asistente regrtesó con el can y se ofreció a cuidar por esa noche al can, así que los lleve hasta su casa, pase a comprarle el transportador.

Al siguiente día llamé a la aerolínea para ver la disponibilidad de vuelo, el pelmazo que me atendió dijo que a cualquier hora que llevara al perro lo podría embarcar, así que a las cinco -teóricas- el perro estaría en el aeropuerto; pero, casi siempre hay un pero en los planes perfectos, tuve que esperar a que llegara un mensajero a dejarme unos documentos pseudoimportantes y que la dependencia que nos rige se comunicara para liberarme el negocio y poder trabajar -estúpida burocracia- Así que en lugar de llegar al aeropuerto a las cinco de la tarde sali del trabajo a las cinco y media para cruzar la ciudad para llegar al aeropuerto en medio del tráfico de Viernes en la Ciudad Obra -Alias Ciudad de la Esperanza, por aquello de que esperas a que terminen bien y pronto todas las obras- mientras agradecia que me hubieran excluido de la gira del adiós (que tiene el encanto del despecho) y llamaba al Freelance para fijar la reunión de trabajo.

Era tarde y no sabía que tanto mas tardaría en llegar al aeropuerto, asi que pasé a un supermercado para comprar una botella de agua y la bolsa mas pequeña de alimento para cachorros que encontré, cuando regresé al auto el can ya estaba lloriqueando de nuevo, pero se adormilo rápidamente, hasta que llegamos a la zona de carga del Aeropuerto.

Entré al área de carga ligera con el perro a cuestas, ahí me indicaron que tomara un turno y esperara a que me llamaran. Afortunadamente -ja- mientras esperaba me percaté que era el cambio de turno, y sólo dejaron un mostrador para atendernos, un tipo llego a preguntar si es que yo era criador de esa raza de perros, jugar un poco con el perro y darme detalles del chihuahua que tiene con cabeza de manzana -una de las variedades de esa raza de perros- y mientras volaban los minutos sentado al lado del taxi del perro que lloriqueaba por la temperatura baja, paso poco mas de media hora hasta que el tipo del mostrador me recibió, la buena noticia es que aunque no llevaba el carnet del perro ni su Identificación lo podía enviar tal y como estaba, lo malo era que se iria en un vuelo al día siguiente dependiendo de la disponibilidad de los aviones, lo mejor sería que lo documentara por la mañana (o sea que me habían visto la cara de tarado cuando les llamé mas temprano) pues el almacén de carga tiene condiciones muy drásticas para un perro tan pequeño.

Tras ese fracaso le avisé a Lola que su can llegaría hasta el día siguiente, y me dirigí a la reunión con freelance, quien vive relativamente cerca del aeropuerto. La reunión fue larga y medianamente productiva mientras que el perro era iniciado en el mundo de la cafeína y condicionado al sonido de los empaques plasticos asociados a comida humana dulce. A la una de la mañana salí de casa de Freelance, evaluando la idea de ir a casa y hacer malabares por la mañana para ir al aeropuerto temprano a dejar al ratón ese, decidí sair por unos tacos para hacer tiempo y llevar de madrugada al perro para embarcarlo. El trámite fue relativamente rápido, ya tenía llena la forma para transportar animales vivos, las etiquetas para el Taxi, sólo había que revisar nuevamente la disponibilidad de vuelos que no era muy prometedora, pues al llegar un cachorro de pitbull era devuelto pues había un problema para enviarlo al bajío hasta las seis de la tarde. El encargado de embarques me pidió esperar para revisar la disponbilidad para Guadalajara, mientras unos empleados de la aerolínea me animaban comentando que además del pitbull habían devuelto un par de gallos de pelea, media hora mas tarde el supervisor me informó que el perro se iba a las siete de la mañana, lo embarqué mientras sentía los estragos del día, le envie un mensaje corto del celular para avisarle el plan del vuleo de su regalo y salí rápido rumbo a casa.

Termine la noche de madrugada,llegúe a las tres y media a casa y mientras conciliaba el sueño, alrededor de las cuatro de la mañana me encontré cansado y respondiendo una llamada de gratitud por parte de Lolita quien bastante etílica entablo una charla sumamente emotiva agradeciendome el can.

No hay comentarios.: