martes, diciembre 06, 2011

El lugar de siempre 1

Como en varias ocasiones el Plan A no funciona, y he desarrollado una adaptación y afecto a los planes B.

Originalmente la invitación era para la fiesta de Rock 101 (una suerte de negocio para adultos contemporáneos que extrañan la buena época de esa estación de radio y sus juventudes perdidas hace mas de una década) una vez que incluimos a Annie en la ecuación el plan se modificó, iríamos primero a la presentación del disco de un DJ argentino novio de una de sus amigas de la infancia.

El Sábado en cuestión a media tarde mi editora se reportó enferma, pero quizá el resto de sus amigas asistirían, esto modificaba el plan ya que no era seguro ir a la fiesta de la estación después de la presentación del disco.

Un mensaje de Annie, no estaría lista a la hora pactada, me pedía media hora más de plazo y le di 45 minutos por comodidad, Poco después de las 9 me recibía en su sala, el lugar de la presentación del disco era un sitio muy hipster con pretenciones de rescatar la tradición del pulque, unos minutos después estabamos en el auto con rumbo al sur hablando de mi nuevo cabello largo. Para variar tuvimos que dar una vuelta de más, a ello le comenté que me sucedía con mayor frecuencia cuando viajaba con ella; cuando pasamos sobre insurgentes frente al edificio viejo de la Roma Norte la expectativa de Annie sobre el tiempo que estaríamos en el sitio decayó de manera alarmante, nos estacionamos a poco ms de una calle de distancia mientras le comentaba sobre un nuevo look del cual tendré oportunidad de documentar en semanas posteriores cuando haya sucedido.

Llegamos a la Pulquería de Insurgentes, llena de hipster y posers que se reunen en el ambiente "buenaondita" del lugar buscamos a su amiga y al DJ, ella aún no llegaba, pedimos de beber muy desentonados una botella de agua para Annie, un ron con agua mineral para mi mientras bromeabamos sobre la variedad de curados que debía pedir. Tratamos de subir a saludar al DJ pero sólo le mandaron llamar para que lo saludaramos nos comento que el viajaba esa noche de regreso y que la amiga de Annie llegaría en cualquier momento, unas anécdotas breves de sus presentaciones en Guadalajara y se despido para seguir trabajando. Annie aprobó la mezcla de cumbia que propone el Dj. Cuando nos dejó solos "exploramos" un poco las plantas superiores del lugar, el segundo piso no tenía el volumen tan alto, una sala para pulqueros que gustan de las presentaciones en vivo con un pequeño escenario y otras variedades de pulque en la barra, mientras que el tercer piso era para pulqueros rockeros intelectualoides que gustan de los filmes viejos y el rock clásico, regresamos a la planta baja destinada a los escenosos posers y turistas como mi amiga y yo, mientras revisaba los refranes de los muros que me recordaron las viejas pulquerías de colonias populares, donde se prohibia la entrada a uniformados, mujeres o niños. En tanto buscaba con la mirada el arribo de nuestra anfitriona Annie devoraba la extensa y ecléctica fauna del lugar que bebían neutle en jarritos metálicos, tribus de todo tipo desde un cincuentón con look de Andy Warhol, hasta unos punks con tremendos mohawks que la llevaron a cuestionar el método para conseguir tan perfectas escobetillas en la cabeza. Finalmente llegó la amiga, charlaron un poco mientras yo me fugaba en la pantalla que transmitía uno de los tres "deportes" que aún disfruto ver. Cuando nos dejaron sólos de nuevo me pregunto cual sería el plan a seguir, la respuesta no llegó, le marcaría a Lu para ver si los alcanzabamos en Polanco, y si no, ya veríamos, después retomamos la charla de como lleva su proceso de reconstrucción, el cual me parece fascinante, porque tiene tan poco lastre que le impida decidir tomar una forma de vida u otra. Al regreso de el Dj y su novia avisamos que teníamos que aprtir pronto, nos despedimos de ellos aún sin irnos porque tenían que regresar a la zona que estaba restringida para nosotros. Nuestra diversión se vio interrumpida por el RP del lugar, un pequeño individuo de unos mal llevados 60 años con un penetrante olor a pulque que muy formalmente llego a saludarnos con un lacio saludo de mano para mi y un beso en el dorso  de la diestra de Annie, balbuceaba cualquier cosa inteligible entre su pesima dicción y los nocivos decibeles de la pulquería, de manera muy formal se despidio alejandose de nosotros para ir a saludar a los parroquianos -o al  menos lucían como tale spor la familiaridad con el lugar- de la mesa que estaba a mis espaldas.

No hubo nadie del otro lado de la línea, asi que sin ningún sitio a donde ir Annie tomo la invitación de Mercedes Biedma, unos tragos en el lugar de siempre con los amigos de siempre, Fui a recoger el pase de salida a la barra donde habíamos ordenado las bebidas y nos dirigimos hacia el auto mientras recordaba la anécdota de una semana santa en Apan donde casi terminamos bebiendo Neutle de manufactura casera de los vecinos de los Baez. El recorrido breve al Milán mientras recordaba algunas de las múltiples ocasiones donde he bebido en ese lugar, llegamos con la rutina de siempre, el valet, la revision a la entrada y la caminata a la caja para cambiar el dinero por billetes ficticios para cambiarlos por la especialidad de la casa los mojitos estilo Milán...

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