martes, enero 24, 2006

De antojos

Estas semanas ando de antojo, y no, no es por que vaya a ser padre pronto ni mucho menos, tengo antojo de la vida.

La semana pasada tuve fiesta con Cherry Lips, aunque más bien fue una sórdida reunion de tres donde al final de la noche me quedaron unas preguntas que ya me había planteado Ytria en su momento "¿Por qué Ella/El si pudo seguir con su vida y yo sigo estancado/a en esa relación?, ¿Por qué Ela/El esta tan feliz y yo sigo hundido en la miseria?, y la verdad no supe que responder, quizá algunos nos quedamos obsesionados con las personas con quienes entablamos lazos afectivos, y otros sólo quemamos nuestras naves y seguimos con nuestra vida...

El Viernes me la puse en casa del Torreón, nos reimos bastante demasiado, sus vecinos son super ñoños, pero pusimos ebrio a uno y nos estuvimos riendo de el, El Gordo se fue temprano, pero Delia, mi hermano y su novia acabamos la fiesta como a las cuatro, mi hermano me pasóa dejar y se fue a entregar a su novia. Es simpático ver al Torreón como todo un señor, cantando desafinadísimo con una lira.

El Sábado me levante crudísismo como a las once y media, me bañe para despejar los vapores etílicos de mi cabeza y me arreglé fuí a la oficina unos minutos después salí a recoger el regalo de la anfitriona, que se había quedado para la envoltura. Pasé a medio consolar a Cherry Lips, que tenía una crisis familiar y finalmente emprendí el camino a la casa de campo de mi amiga Bleu mientras caia en cuenta de mi olvido, el croquis para llegar a la fiesta. Una vez que tomé el camino secundario pasó lo inevitable di una vuelta mal y recorri un par de kilómetros gratis, media hora después llamé a Bleu para solicitar instrucciones, aún me faltaban cuarenta minutos para llegar a destino (en la visita anterior llevaba chofer y no sentí el camino tan largo) y el electrolito que compre en la gasolinera no había sido suficiente para restaurar mi organismo, traté de apurar el paso pero fue materalmente imposible, un pelmazo tras otro a 20 por hora. Finalmente Llegué a la fiesta le entregué el regalo a Bleu y me maraville con sus renovados toques azules en el cabello.

Estuvo buena, aunque había tres logísticas que se contrapusieron. Me dedique durante la comida a platicar con un antiguo, jaja, jefe de los temas de siempre, hasta que se retiró. Después traté de entablar charla con mi ex-jefa pero estabamos desfasados. Pasados los Mariachis (si riete Ytia) iba a retirarme sin embargo vino el momento emotivo de la fiesta.

Es uno de esos momentos donde logro empatia derivada de la otrora enorme convivencia con Bleu. Fue un momento fuerte, no apto para cardiacos. Pasados unos minutos me despedí, pero la anfitriona me requirió un encuentro de gladiadores en un "brincolín", lo hicimos hasta que la risa venció a Bleu, nos tomamos una foto y me despedí de mi ex-jefa, su marido, su bebe y de la sobria1. Bleu pregunto si tenía algún asunto en la ciudad, respondi con un monosílabo medio ofendido -yo no cambio a mis amigos por unas "faldas"- y partí con antojo de quedarme, antojo que me duro hasta que estuve en casa.

Estuvo raro chocar con tantos recuerdos.

Besos
Javier

1 comentario:

Ytria Wanderlust Anderson dijo...

Despues de mi historia, ya no me puedo reir de los mariachis.