Ayer fue el 30 aniversario luctuoso de El Rey, y como resultado de los últimos meses en los que mi primo me ha ido construyendo o recordando situaciones de la época en lka que convivíamos demanera cotidiana, este evento me disparo un recuerdo infantil.
No se exactamente que edad tenía en ese aniversario que recuerdo, pero si sé que me encontraba en casa de mi abuela paterna frente a la television mientras daban un programa conmemorativo de alguno de sus primeros aniversarios luctuosos, proyectaban alguno fragmentos de sus películas, las estrambóticas presentaciones en las Vegas, de sus imágenes del enlistamiento a la guerra, la conferencia de prensa donde al preguntarle si sólo era un granjero con suerte el respondio levantandose de sus silla para mostrar una enorme hebilla del tamaño de una charola de oro blanco con pedrería preguntando si un campesino usaría una hebilla así, las presentaciones del 68 enfundado en un traje de piel que aún hoy me resulta demasiado cool. Recuerdo que ese mismo día pasaron una pelicula vieja, Fun in Acapulco; menos claro es el recuerdo de quién me acompañaba ese día frente a la televisor, pero por costumbre debe ser la tia solterona que me adoptara como casi un hijo, pero de eso no tengo certeza, sólo de ver ese tributo que generaba una desolación eufórica.
Creo que la televisión con ícono como el Rey, Marcelo Mastroianni, el mismísimo maestro Garcés fuero figuras determinantes en la deformación de mi personalidad adulta al grado que recuerdo más una transmisión conmemorativa de tv que mi propia infancia.
Hace treinta años que Elvis dejó el edificio por ultima vez, sin embargo dejó un enorme legado de fusión musical y cultural que no podemos pasar por alto.
Mañana le cuento algo de un pasado mas cercano.
"El Rey ha muerto, larga vida al Rey"
viernes, agosto 17, 2007
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