El frio era intenso, las plantas de los pies comenzaban a reclamar por la superficie en la que caminamos hasta nuestros lugares. Con la piel de gallina nos quedamos quietos esperando a que tirara las fotos, cinco minutos después solicito que nos pusieramos en posición de saludo a la bandera -esto molesto a muchos, que no entendieron que era parte de la identidad del sitio en donde se estaba realizando la sesión fotográfica- algunos lo hicimos, otros empezaron a chiflar y renegar. La siguiente toma fue dando la cara a catedral, lo cual propicio gritos como "Norberto Rivera, encuerate y afuera" e irracionales consignas en contra del obispo que además no se había opuesto a ese desnudo masivo, la ignorancia en masa. Lo mejor de esa posición fue la imagen de una mujer de poco mas de cuarenta años, rubia y con un cuerpo de preciosas proporciones, muy poca grasa abdominal y senos generosos para quitarle el hipo a varios, incluyendo al gordo que ponia cara de Ron Jeremy a 90 cms de su novia.
Desplegaron la manta con la segunda posición - acostados boca arriba- al igual que varios distraídos, en cuanto vi la manta me adelanté a la 2a. posición, si con los pies sentia mucho frio, al tocar con el trasero la helada piedra me congele de manera innecesaria ya que pronto nos llego la orden de que nos mantuvieramos de pie un poco mas de tiempo. Pasaron unos minutos mas antes de que dieran la instrucción de pasar a la segunda posición, ya aclimatado después de sentarme la primera vez resulto mas sencillo aunque igual se me erizó la piel al momento de acostarme completamente con el cráneo apuntando hacia el asta bandera. Todos se pusieron un poco quisquillosos por tener los pies sucios y descalzos cerca de la cabeza -que a esas alturas de la sesión ya eran negros por la suciedad que recogian del piso- y evitaban en lo posible quedar por debajo de ellos.
Llego la posición fetal, y con ella mas comentarios que reflejaban un poco de incomodidad por exponerse al individuo que estaba detrás al mostrando el trasero y descubriendo una pequeña o gran parte, dependiendo de la elasticidad que escaseaba por el intenso frio, de los respectivos sexos. Para ese momento la chica de la sonrisa fácil me miraba de reojo riendo un poco por algunos de los comentarios mientras su novio vigilaba la retaguardia, ja, la miraba abiertamente de mi lado izquierdo, ligeramente adelantada sin pudor y sin morbo, morena, delgada, atletica; las rodillas y los codos empezaban a reclamar pues la posición se extendio por varios minutos, casi 15, al grado que algunas ancianas requirieron ayuda para levantarse y abandonaron la sesión, el ancianos con lentes de telescopio también pidio ayuda para levantarse. me levanté sacudiendome las manos, codos y rodillas, que tenían la forma de las rocas en donde estaba plantado.
Cuando pidieron que nos movieramos hacia 20 de Noviembre se formo una desbandada con cánticos de "Vamonos al Angel, vamonos al angel" o algunos perredistas que iniciaron el "voto por voto, casilla por casilla..." rapidamente acallados por la respuesta de "todo por jotos, con bolsa y zapatillas" y los comentarios intelectualoides-snob-turistorides aislados de una rubia de cara linda, ojos verdes enmarcados den unos coquetos lentes de pasta -en la onda emo- y excesiva celulitis para su figura, que iba en la onda de "los cuates de la chamba". El piso lastimaba los pies, apenas después de unos metro ya me ardían las plantas de los pies y la punta de los dedos, pero ya estaba ahí, el dolor, el frio y la desnudez eran parte de la sesión, muchos llenaron 20 de noviembre, yo preferí quedarme cerca de Tunik, un poco para salir en los primeros planos, otro tanto para evitar caminar mas y finalmente para poder escuchar claramente las instrucciones que mandaban con un altavoz desde una pequeña plataforma. Nos pidieron que nos colocaramos en formación de flecha, siendo el cuerpo la calle repleta desde la cual el desorden era el común denominador, mentadas a los mirones apostados en el edificio del GDF. Esa parte de la sesión fue una ruptura mas, pues empezaron por alinearnos tocando el hombro del individuo del frente y después el del compañero de la derecha, la sensación no era de transgresión, pero seguro que no le resultaba cómodo a la mayoría que lo reflejaba con mayor bullicio impidiendo escuchar las instrucciones del fotógrafo. Finalmente logramos la formación de flecha que deseaba y comenzamos de nuevo con las fotografías.
La primer foto de esta nueva formación fue tocandonos los hombros de los compañeros de los flancos - el contacto humano me resulto gratificante despues de varias horas de transgresión corpolar por parte del clima y el piso- así que le puse la mano encima al tipo de al lado, que tenía el cabello recogido en una cola de caballo mientras una pequeña chica luna -piel blanca, algunas pecas,ojos azules y cabello negro- que podriamos denominar como "gordibuena" según la Cuca; era un poco rolliza, pero tenía una figura fértil, y se encontraba muy estimulada por las situación como claramente lo pudo percibir mi nariz al recibir su aroma a excitación, por su pezones erectos y la sonrisa nerviosa constante. A un par de metros unos "chavos buenaonda" entre mentadas de madre, y una letanía bastante florida por parte de la hermanastra del Mosh y lider del coyoacanesco crew no dejaban un momento de silencio para escuchar las instrucciones. La posición se extendio por varios minutos y nos pidieron que nos replegaramos hasta un punto que resultaba invasor para el espacio vital, al comentarlo la chica luna me palmeo el hombro diciendo algo asi como, "no sea payaso" mientras su novio le reprendia por tener tanta confianza conmigo, ja, yo solo le sonreía de regreso y espere un par de minutos para el cambio de postura que no llegaba, le sugerí a la chica luna que pusiera su brazo sobre el mio pues ya se notaba en su cara el dolor y cansancio de tener el brazo levantado, lo agradeció brevemente y seguimos así por otros minutos mas, que me permitieron concentrarme en el tacto de su piel la textura, el tono muscular y su olor. La siguiente posición fue levantando una mano para simular un bosque de pinos, rompió el contacto con mis compañeros y tranquilizó a los incómodos sin que los "buenaonda" se dejaran de mentar madres. Recibimos de nuevo indicación de tocar el hombre del compañero de la derecha, ya con mas confianza y con algo de sol que empezaba a calentar la piel y a arruinarle el manejo de luz-sombra a Tunik, a las chicas la iban a necesitar para algunas fotos mas, nosotros podiamos -debiamos - abandonar la plancha del Zócalo y la sesión fotográfica, asi que me enfilé hacia donde había dejado mis pertenencias, llegué por mis cosas y comence a vestirme, el short, la camiseta y los tenis, regresé a la bolsa el abrigo que ya no era útil; durante el proceso regreso el gordo y el marido de la mujer con los ojos cautivadores, pregunte por sus respectivas parejas y ambas habían optado por seguir en la sesión, aun cuando tuve ganas de verlas desnudas después de haber compartido la noche me abstuve tras el recuerdo de su pudor al desnudarse y considerando lo atractiva que me había resultado la mujer con los ojos profundos crei que era mejor no hacerlo; asi que me despedí de ellos y cuando estaba a punto de marcharme paso uno de los fotógrafos furtivos gays que se despidió de mi tocandome el hombro derecho con un grado freak de complicidad-coqueteo mientras seguia su trayectoría hacia la salida estreche la mano de mis compañeros de velada.
Desde que me encamine a vestirme deje de mirar a los demás, me convertí en una especie de intruso, y no quise pasar por un mirón ni incomodar a nadie mientras abandonaba la plancha, como lo hicieron decenas de fisgones que mientras estabamos desnudos la pena los cohibia a mirar a otro sitio que no fueran los ojos de la gente que estaba cerca de ellos cuidando que no los estuvieran "revisando", y cuya actitud se volvió morbosa en cuanto tuvieron la "ventaja" de la ropa regresando para escudriñar y tomar fotos a la zona donde estaban las mujeres que siguieron posando, y que crearan un conflicto en esa segunda sesión -según me enteré al día siguente en un diario-
Caminé hacia 16 de Septiembre para salir hasta el punto de encuentro con mi padre -al cual no ví durante un solo momento de la sesión- en el cruce con I la Católica un se tomaba fotos sin camiseta con una rubia que mostraba los senos al aire por el enorme escote del vestido plateado de noche, probablemente era la escort del camarográfo o de alguno de los otros dos tipos con smoking que salian de alguna fiesta -quizá de la misma que salieron las dos parejas que encontraramos al llegar- tiraron unas cuantas fotos antes de que ella guardara su equipo y se calzara el abrigo negro para perderse por la calle. Unos metros mas adelante se enscontrara una pequeña jauria de reporteros de Canal 40, y tv azteca, esquive la mirada y caminé por media calle para evitar que se acercaran, no estaba en la sesión para ser famosos por 15 segundos en TV, sino porque me vino en gana y no pretendía ser escarnio de la caja idiota (comentario del baúl de la abuela, jajaja) Con el ardor lacerante en los pies llegué al Eje Central a los pies de la Latino, para esperar a mi padre quien apareciera unos minutos después mientras contemplaba medio hipnotizado la Harley de un patrullero que cerraba la calle. Eran las nueve y minutos, el momento del vampirazo, estaba muy cansado por el festival del día anterior me recorria un escalofrio similar al de una resaca de alcohol, asi que cuando pregunto si quería desayunar la respuesta fue afirmativa.
Entramos a los azulejos pedimos una mesa le urgimos café a la mesera que lo trajo un instante después junto con las cartas, nos turnamos para lavarnos las manos que eran una costra de mugre. El baño estaba a reventar, muchos de los modelos estaban llegando ahí también, algunos a desayunar igual, otros sólo a sus descargas fisiológicas y a lavarse la cara, pues cabe recordar que mucha gente se había duchado al menos 24 horas antes, esperé pacientemente mi turno, me lavé y bajé a desayunar unos tacos de lengua, mientras intercambiaba algunas experiencias con mi padre, por una hora fuimos cómplices de un evento demasiado inusual. Terminamos el desayuno y nos fuimos caminando hasta la parte trasera del Palacio de Bellas Artes, donde unos patrulleros cuidaban mi auto, yo seguía en malas condiciones como para manejar, asi que el manejo de regreso a la casa, donde caí como fardo en la cama alrededor de las once, para un par de horas después partir hacia el día dos del Vive Latino.
miércoles, agosto 08, 2007
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