jueves, mayo 22, 2008
Elocuencia
Cuando estaba a unas cuadras del sitio recibí el mensaje de que ya estaba en el sitio de reunión. Dejé el auto en el Valet, bajé mi computadora para compartir unos archivos llegué hasta la mesa donde Jack leía un denso libro acerca de la enajenación y a partir de ese momento lo que en realidad sucedio fue que solo nos plantamos en un lugar a mojar la muela (este termino lo acabó de escuchar hoy y me gusto) el sitio amerita, ya que se especializa en vino. Resulto ser que la semana de Jack fue tan mala como la mía, así que sólo usamos esta reunión para fugar tensión y en lo personal para caer en cuenta de mi falta de elocuencia muy seguramente por lo anacoreta que me he comportado últimamente. Tuve que recurir a muchos arquetipos y paradigmas, que casi hacen colapsar a Jack, para poder establecer algunos puntos de vista que lejos de aclararse quedaron mucho mas difusos de lo que hubiese esperado.
La noche terminó temprano, gracias a los nuevos habitos de Jack que incluyen mejorar su condición física, y bastante sobrio, no sin antes hacer un extenso recorrido burlesco de todos los fracasos en mis relaciones con el sexo opuesto a raíz del ultimo fracaso en la lista con Norma y los esfuerzos vanos, bajo la meticulosa y ácida critica de Jack, que sigue haciendo escarnio mi mal Karma pagado en la Harley que ya no voy a comprar,de Marla (en la mesa de al lado había un proto-marla que malacopeaba vociferando con su pareja en una irracional charla de truene-retorno-codependencia-masoquismo) y de la Amazona que ahora usa de pretexto a un novio que quien sabre siexiste o no, y que ahora mismo ya no importa igual que ella.
Regrese tamprano y sobrio, raro para una runión con Jack, así que espero que el futuro encuentro con El cuervo y El Gordo resulten mucho mejor que el resto de mis actividades sociales de las últimas semanas.
lunes, mayo 05, 2008
La fiebre de Norma
Hola a todos, es un día en donde la disonancia de las drogas que consumo me va poniendo muy acorde a las situaciones absurdas e irreales que se me presentan estas semanas, a partir de ello voy cambiando las cosas hasta que son como al principio.
Hoy tuve que llamar a Norma, después de no haberla localizado durante los días previos suponiendo que andaba en la fiesta fuera de la ciudad –una suposición recurrente sobre la gente que tiene trabajos regulares en empresas regulares- así que después de un par de intentos finalmente me respondió una voz femenina en su teléfono que me indico con una amabilidad interesante que en ese momento Norma no podía responder, le deje dicho que le llamaría unos minutos después, cosa que efectivamente hice mientras regresaba del inframundo.
La charla fue breve, finalmente no salió de la ciudad como originalmente lo había planeado, pero tampoco me llamó para vernos, lo cual se suponía era el plan B de este fin. Nada era fuera de lo normal, una salida el Sábado, un Domingo tranquilo en casa y el inicio de la semana muy normal.
Mientras ella describía las situaciones yo iba manejando y asintiendo, respondiendo con algún comentario ácido, como es común en nuestras charlas. Cuando pregunto por mis entrenamientos le tuve que dar el preámbulo de la cancelación de nuestra salida este fin de semana, la bronquitis aún me tiene en suspenso todas las actividades de la semana salvo el trabajo, el cual no me perdona ni siquiera en estos casos. Llegamos al punto donde le comenté que estaba en drogas hasta el fin de semana, y que definitivamente vernos no era opción dada la virulencia de esta infección y lo ñoño de tener que servirle de conductor resignado mientras ella agarraba la fiesta y ante la propuesta de vernos la siguiente semana la respuesta fue negativa (su plan era correr una de esas muy frecuentes carreras que se organizan en la ciudad) se va a enclaustrar el fin de semana – al menos eso dijo ahora- así que el plan se postergó de manera indefinida una vez mas, como cortesía le dije que igual podríamos vernos sólo para cenar entre semana, le llamaría para coordinarnos; cosa que obviamente no haré pues creo que a base de golpes de calendario se me han pasado las ganas de seguirle viendo, la historia de mi vida-muy a pesar de los comentarios de Jack- si las situaciones no se dan con fluidez simplemente se me quitan las ganas de hacer, vivir tener las cosas; ahora mismo se me están quitando las ganas de la motocicleta dado lo lento que han sucedido las cosas y la incertidumbre de la fecha en que la podría tener.
Así que señores olvidémonos de las historias con Norma, y veremos que resulta ahora que la amazona regrese de la Blanca Mérida. Espero que no se me pase la fiebre de esta última…
Jack y Marla
Hoy desperté mas temprano que lo de costumbre, y en esa crudez que me genera no dormir hasta las 9 de la mañana me da la impresión de que el mundo se colapsa mas rápido que lo deseado, el caos del tráfico me alcanzó, el trabajo sigue en una incertidumbre enorme, y el conjunto de estas situaciones me hace recordar a mi fatalista favorito:
"Que le jale Dios, y nos vamos todos"
El escenario me da el espacio suficiente para relatar la mas reciente anécdota en mi vida, que ya ha cobrado karma sobre mi auto y smartphone. Después de postergar por varias semanas encuentro con amigas -algunas de las cuales ya considero como perdidas en acción- El Sábado después de una plancha del Satánico Dr. D que derivó en la cancelación de esa salida me reuní con Jack; el pretexto era lo de más, aunque resulto ser lo de menos dada mi gran carga de estres "laboral". El lugar de siempre -que ha dejado de ser el de siempre a falta de humo de cigarrillos en la atmósfera, haciendolo mas nítido, menos clandestino quizá- fue el sitio de reunion con Jack...
(interludio laboral,quizá lo termine mañana)
Ese quizá se extendió hasta el Domingo, casi al borde de la madrugada, por una enorme y frustrante carga de trabajo, continuemos.
...quien pretendía una bebida refrescante para el intenso calor que se dejaba sentir en la ciudad. Comenzamos con las rondas de mojitos y la pésima combinación de música que programa el pseudo DJ. La charla iba de lo trivial a los negocios mientras revisaba el perfil de los nuevos clientes del lugar, una nueva horda de postadolecentes y algunos anacrónicos como yo, se filtraban algunas anécdotas como la de los tipos que me pagaron varias rondas de tragos porque querían ligarse a la novia de un amigo pensando en que ella venía conmigo, la siempre graciosa anécdota de Anselma de como las mujeres obtienen lo que piden y luego lloran por ello. Jack intento explicar algo que para mi podría ser muy claro si no me resultara tan completamente intracendentes sobre las mujeres que confunden la amistad con el wannabe, aún cuando ya se ha caminado la truculenta vereda de tener "ondas" y sobrevivir en el intento.
Nos reimos de las Marlas que rodean a Jack; mientras me justificaba ante el hecho de que yo las conozco muy borracho y a la fria luz del día me doy cuenta de la clase de abtracción de la naturaleza con la que me lié en la malacopa, mas sin embargo Jack conoce a sus Marlas en la sobriedad total ante la presión de los estandares sociales de un corpi como suele ser. Aunque he de reconocerle que da grandes bandazos en su selección de compañia Marlas exoticas de ultramar, la Marla religiosa fanática, la Marla hippie, la Marla rarotonga -mala copa y diva- y la colección sigue como si en lugar de Marlas fuesen muñecas Barbie.
En el antepenúltimo mojito de Jack, su cerebro comienza la traición de reconocer que ya identifico a su Marla hippie, poeta despechada que le recriminara su vida corpi superflua, en mis humores etílicos comienzo a presionar para que la muestre, el alcohol sigue haciendole efecto y me da referencias de su indumentaría mientras asegura que esa Marla ya se ha marchado del lugar.
Un mojito más y Jack se empieza a sentir mas confiado de poderse reir de si mismo identificando a Marla, mi presión sigue vociferando que me enseñe a Marla, pide silencio y obtiene mas necedad borracha y mas aspavientos para que me muestre a esa patética Marla. En un momento, de reojo aparece una maravillosa candidata a Marla, decadente -mas vieja de lo que esperaba basado en los desplantes que le hizo a Jack- insignificante -aún para ser una Marla- vestida en caqui y rojo como la había descrito Jack mililitros antes. Fue en el momento en que vociferaba querer conocer a Marla, cuando a Jack en una especie de suspiro - a partir de una risa contenída, la vergüenza que aún no despejaba el alcohol, la incomodidad de la situación y la comicidad de la misma- susurro aqui esta, justo a mi lado. A partir de ese momento todo fue risa entre Jack y su narrador, mientras yo, de manera desfachatada, miraba a Marla pretender que no se enteraba de nada mientras pedia una ronda de mojitos para sus acompañantes y ella, esperaba mientras le laceraban visiblemente nuestras carcajadas, los señalamientos y la complicidad con la que nos reíamos de ella, solo apretaba las mandíbulas conforme su dolor ante la humillación iba creciendo, mirandonos de reojo, pretendiendo que miraba algo detras del tender que seguía sin enterarse en su faena de macerar la mezcla de los mojitos para Marla, la Marla Hippie.
El resto de la noche, y del fin de semana, fue la risa de esta patética Marla, de las amenazas a muerte Jack por las líneas que acaban de leer. Cuando quise saber que piedra levanto para encontrar esa araña, la respuesta fue la red en una noche de insomne soledad, el resto de la hisroria fue taan clásica que resultaría en relatarles un cliché de las relaciones por la fria pantalla de una computadora. Al final de la noche que se convirtiera en una tardía madrugada regrese a casa aún riendo del Marla, la Hippie, la insignificante Marla que me proporcionara risas sobre Jack y ella hasta el Marte y un Karma que aún sigo purgando.
Se cuidan, historias viejas y nuevas próximamente -aunque parezca telenovela como diría el Cuervo- regreso decidida la amazona, después les cuento.
Otras vidas a las que asomarse:
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