lunes, junio 18, 2007

Padre-Tunik-Hijo 3

La última media hora fue tensa para muchos, mientras se acercaba la hora me quite el abrigo, el vendedor y el gordo lo censuraron pidiendo paciencia a lo que les aclaré que era para aclimatarse y les recomendé hacer lo mismo, la chica del los ojos cautivadores de pie ser abrazaba a su marido muy cohibida. y el murmullo se hacia mas intenso ante la inminente exposición de la piel.

El Sonido del Majestic nos mando la indicación de que nos desnudaramos, de inmediato di un paso al frente, me quite la camiseta, y me baje los shorts, los puse en la bolsa, me saqué los tenis y el reloj. El aire se lleno de olor a humanidad; si bien algunos no se habían bañado antes de ir a la sesión y otros apestaban literalmente no me resultaba repulsivo, pero me recordaba a Smith con el hedor pegajoso de ganado que se le metía en la nariz. Entre aplausos y gritos de "México, México" vimos al Snob mayor - debía tener como 60- salir al balcón con una toga, o quizá una sabana del hotel a manera de esta, algunos le gritaban a sus escorts que se desnudaran también, y en un segundo ambas hicieron un topless la más pequeña tenia unos senos hermosos, la otra era embajadora del Silicon Valley y bailaron un poco demostrando oficio. A la mujer de los ojos hermosos preferí no voltear a verla, pues ya con el pants se le adivinaba un cuerpo lindo y no deseaba verme como un fauno frente a su marido.

Caminamos al centro de la plancha tal y como no lo habían indicado, el piso estaba helado, sucio, y con algunos trozos de vidrio y basura que no habían limpiado bien entre los bloques de pierdas en que se divide la plancha del zócalo. Caminé hasta la altura del asta bandera, que era la zona donde se empezaba a perder el audio durante el camino me dedique a observar un poco a todos los asistentes mujeres de mas de cuarenta, muchos más hombres que mujeres, chicas delgadas que lucían menos atractivas que cuando las ví vestidas, muchas estrías (según me cuenta una dermatóloga es intoxicación por cromo en el agua) con algunas maravillosas salvedades, un gran índice de obesidady me acomodé en el centro de uno de los cuadros igual que todos. A mi lado había un par de gays, que tomaban fotos con su celular aún cuando habían indicado que no lo hicieran enfrente había un tipo en los 50´s altos, nos empezaron a mover para acomodarnos mejor -algo que lamente porque ya se estaba calentando la piedra donde estaba parado-, y de pronto quede un poco lejos del gordo y su novia, el empezó a vociferar que la foto era sin joyería aludiendo a mis piercings, seguía junto a los fotógrafos clandestinos y tenía unos nuevos compañeros, un tipo de drelox y una chica morena, delgada de con senos pequeños y puntiagudos y una sonrisa fácil.

Descolgaron la manta con la primera posición (de pie con las manos al costado), de pie mirando hacia el Majestic, el sonido resulto insuficiente, asi que las instrucciones pasaban de persona a persona que, entre el murmullo, los chistes y las risas nerviosas resultaban muy confusas...

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